Tito Vilanova perdió ayer su primer título como primer entrenador del FC Barcelona. Su equipo fue una auténtica caricatura durante la primera parte de aquél Barça triunfal que se paseó durante los últimos cuatro años por el Santiago Bernabeu con casta, intensidad, buen juego y pegada.
El Real Madrid arrasó al FC Barcelona en 45 minutos. Le rompió la defensa una vez tras otra con contragolpes verticales buscando la espalda de la defensa y el Barça no supo atajar este vendaval madridista que por suerte blaugrana sólo se concretó en dos goles. Pudieron haber sido más.
La segunda parte del Barça fue sublime. Excelsa sobre todo porqué cuando juegas con 10 en campo contrario y ante un Madrid que te tiene tantas ganas y eres capaz de recuperar la posesión del balón y crear ocasiones para remontar hay que elogiarlo.
Lo que no se puede elogiar es la falta de auto-critica de Vilanova: “Les hemos dado una lección” fue el mensaje que Tito dio a los jugadores según Gerard Piqué. “Si alguna vez me he sentido orgulloso de mis jugadores es hoy” dijo el entrenador en rueda de prensa.
Un equipo campeón no sólo es aquél que sabe perder, sino que quiere aprender las razones por las que pierde. Si el resumen de la final es simplemente estar orgulloso de un equipo que durante los primeros cuarenta y cinco minutos del primer tiempo no existió ni en posición, ni en intensidad ni en la creación, algo falla.
El Barça no sólo falló ayer. Falló en Pamplona. Osasuna llegó 17 veces, dos más que el Barça, y como no tiene la pegada del Madrid, Messi pudo solucionarlo.
La credibilidad de un entrenador se gana con resultados. Pero también con confianza. Pero ganarte la confianza del socio hay que tener sentido común y cuando se pierde hacer auto-crítica.
Tito debe reflexionar y sólo él sabe si sus declaraciones de ayer fueron una cortina de humo para proteger a los jugadores de las críticas. La gestión del vestuario es clave. Pero los títulos sólo pueden llegar de la consistencia, de aprender de los errores y corregirlos en el futuro.
Vilanova es un maestro táctico. Tendrá que demostrar si sabe ser un buen líder. Es pronto todavía. El futuro sólo depende de su actitud ante los errores y la derrota. Veremos si lo de ayer y lo de Pamplona, es ocasional o es la tónica general de la temporada.


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